Lo que nadie te cuenta
Bajas el precio una vez. Luego otra. Y el piso sigue ahí, mes tras mes, mientras piensas que el problema es el mercado.
Casi nunca lo es. El comprador decide si va a ver tu casa mirando seis fotos en el móvil, en dos segundos, tumbado en el sofá. Si esas fotos no dicen nada, tu casa no existe — por mucho que valga.
Yo llevo quince años consiguiendo justo eso: que algo llame la atención en una pantalla. Solo que antes lo hacía con marcas. Ahora lo hago con casas.
Cien años de historia
El apellido Pastur lleva generaciones ligado al mundo inmobiliario en Gijón. A comienzos del siglo XX ya existía en la ciudad la Agencia Pastur, dedicada a la compraventa de casas, fincas, solares y negocios.
Su actividad está documentada desde los años veinte. En 1945 anunciaba más de sesenta propiedades y se presentaba como una de las agencias más antiguas de Gijón.
Mi familia formó parte de esa historia. La parte más cercana que me toca es mi abuelo materno, Emilio Pastur y su hermano Joaquín Pastur. Un siglo después, sin haberlo buscado, llevo el mismo apellido al mismo oficio, en la misma ciudad, supongo que el destino a veces es caprichoso.
Mi verdadera ventaja
Soy diseñador gráfico de formación. Durante años, mi trabajo fue hacer que una marca pareciera lo que quería ser: mirar algo corriente y saber exactamente qué tocar para que se volviera deseable.
Composición, luz, qué se enseña y qué se calla, en qué orden entra todo por el ojo. No es intuición: es oficio. El mismo que aplica una firma de lujo a un anuncio, aplicado a la casa que quieres vender.
La mayoría de agentes contrata a un fotógrafo, le manda a la propiedad y ya esta, después recibe las fotos. Dependiendo de la magnitud del proyecto, yo también trabajo con otros profesionales, pero trabajo guiandole con mi conocimiento de ambos mundos, otra inmobiliaria tan solo le dice que vaya a hacer fotos y lo deja todo en sus manos, sin ir al detalle. Ahí está la diferencia.
Vender no es enseñar una casa. Es construir el deseo de vivir en ella antes de que nadie cruce la puerta.
Una casa no se vende rápido.
Se vende bien.
Y eso empieza mucho antes del anuncio
El giro
Podía seguir diseñando logos toda la vida. Pero empecé a mirar cómo se vendían las casas en Asturias y me pareció increíble la capacidad de mejora que había en el sector: propiedades preciosas, arruinadas por fotos oscuras, anuncios sin criterio y descripciones que no decían nada. Por no hablar de los videos...
Había un oficio entero — el mío — que nadie estaba aplicando a lo que probablemente es la venta más importante en la vida de una persona. Vi el hueco. Y me metí de lleno.
Entré en IAD Real Estate, la red que me permite trabajar sin oficina, sin jefe y sin ataduras: solo yo, respondiendo por cada casa que llevo, pero con un respaldo importantisimo de marca detrás. Como debe ser.
El Método Atelier
Un atelier es un taller donde se trabaja a mano, con tiempo y con oficio. Así trato cada casa.
Antes de publicar nada, estudio la vivienda, la preparo, cuido la luz, decido qué se cuenta y en qué orden. Fotografío y grabo yo mismo. Solo cuando la casa está lista para enamorar, sale al mercado. Nunca al revés.
Por eso tardo más en preparar tu casa que en venderla. Y es completamente a propósito: lo que se prepara bien, se vende antes y por más dinero.
No trabajo para conseguir tu casa. Trabajo para venderla mejor de lo que nadie te va a prometer.
Diseñador antes que comercial.
El anuncio es lo último.
Todo lo importante pasa antes
Cómo trabajo
Muchos agentes te dan el precio más alto para conseguir que firmes con ellos. Luego, mes tras mes, te van pidiendo que lo bajes. Yo no trabajo así.
Cuando valoro tu casa, te doy el precio real: el que la vende al mejor valor posible en el menor tiempo. Con datos, con cierres reales de tu zona, y explicándote el porqué. Aunque a veces sea un número que no querías oír.
Prefiero perder un encargo por ser honesto que ganarlo por decirte lo que quieres escuchar. A largo plazo, es lo único que funciona — para ti y para mí.
Si estás pensando en vender en Gijón, Oviedo, Avilés o la zona rural, empecemos por lo primero: saber cuánto vale tu casa de verdad. Sin compromiso y sin visita comercial encubierta.